Factoring o seguro de riesgo, ¿son útiles?

El mundo de las finanzas corporativas tiene muchas estrategias, conceptos y métodos para ganar dinero y funcionar sin problemas. Algunos son más eficaces que otros, y algunos no son efectivos en absoluto, pero todavía se practican. Algunas de estas prácticas incluyen el factoring y  el seguro de riesgo. En algunas ocasiones, estas prácticas pueden ser útiles, pero en la mayoria de los casos solo son una solución temporal y provocan más gastos para su empresa. Para empezar, probablemente deberíamos explicar lo que realmente son estas dos prácticas.

 

Factoring

El factoring es cuando una empresa entrega sus cuentas por cobrar a una compañía de financiamiento para recibir un porcentaje del valor de estas cuentas en efectivo. Esto significa que se recibe el dinero de forma inmediata, pero en una cantidad menor que la inicial. Es como tener un coche que se pudiera vender por diez mil, pero al necesitar el dinero enseguida se vende solo por siete.

Más allá de eso, el factoring tiene muchas otras desventajas. Los clientes que tenían que pagar esas cuentas por cobrar se veran notificados cuando se realice factoring. Eso les alerta sobre sus problemas de flujo de efectivo y puede crear un circulo vicioso, asumiendo que su empresa vaya cuesta abajo financieramente. Y por supuesto, aparte de que se les descuente un porcentaje de la cantidad inicial, el factoring tiene un tipo de interés mayor que el resto de préstamos. Eso puede resultar en importantes gastos que podrían empeorar el estado de su negocio.

 

 

 

Seguro de riesgo

En cuanto al seguro de riesgo, es simplemente un seguro ofrecido a individuos de alto riesgo que son más propensos a necesitar ese seguro que otros. Por razones obvias, es una practica que puede resultar dolorosamente cara.

Por un lado, se recibe más dinero al ofrecer un seguro a una amplia gama de clientes, pero por el otro está aumentando drásticamente sus posibilidades de tener que pagar un dinero significativo por algún tipo de accidente. Siguiendo el ejemplo del coche, coja el seguro de auto. Imagine que se ofrece un seguro a un individuo que ha estrellado su coche cuatro veces en los últimos cinco años. Ese individuo pagara una prima de seguro, pero ¿cuál es la probabilidad de que la aseguradora pague por otro accidente en algún momento? En ese sentido, el seguro de riesgo es bastante simple, y es bastante simple ver por qué es una mala idea.

Por supuesto, algunos dirían que hacer tales suposiciones es una tontería: sólo porque ese conductor se haya estrellado tantas veces en el pasado no significa necesariamente que volverá a hacerlo. Y esto es verdad. La probabilidad es una hipótesis pero no la realidad. Pero dicho esto, la mayoría de las finanzas corporativas operan sobre las predicciones. El mercado de valores en sí opera casi completamente en las predicciones y conjeturas. Evitar situaciones de alto riesgo es sólo una forma en que las empresas se mantengan seguras y eviten ponerse en una mala situación sin una recompensa adecuada.

Y, como todos sabemos, la idea detrás del seguro es proporcionarlo a las personas que menos lo necesiten. Las compañías de seguros reciben una gran cantidad de dinero de sus clientes, pero tan pronto como ese seguro se haga realmente necesario, de repente están perdiendo mucho dinero. Este sistema de operación puede no ser necesariamente justo, pero ciertamente es el financieramente sostenible. Es justo como los préstamos: se presta el dinero a los individuos que se sepa que lo devolveran, no a los que no. Es sólo una buena práctica comercial.

Por supuesto, es importante entender que cada estrategia financiera tiene algún mérito, o nadie las habría utilizado en primer lugar. Como se mencionó anteriormente, el factoring de negocios puede ser útil en el sentido  que proporciona capital de forma inmediata en una situación de emergencia. Pero a la larga es la única ventaja que ofrece.



Laura Castello

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